Es necesario un fondo de protección por el aumento de las hipotecas y facilitar a las familias el acceso a los bienes y servicios de primera necesidad

El INE ha publicado hoy los datos del segundo trimestre de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL), mostrando un incremento anual del coste laboral y salarial de un 3,8% y 4,3%, respectivamente, como es habitual que ocurra en este periodo del año. Con estos datos, ya son seis trimestres consecutivos arrojando tasas positivas en ambos indicadores, reflejo de una etapa marcada por la devaluación salarial de la pandemia y su posterior recuperación.

No obstante, hay que indicar que, a pesar de registrar valores positivos, la tendencia se mantiene constante en niveles muy moderados, incluso ligeramente decreciente en este último trimestre; muy lejos en cualquier caso de la trayectoria alcista que sí está mostrando la evolución del IPC. Esto significa una cosa: los salarios están aumentando ligeramente en términos nominales, porque se ha reanudado la actividad productiva, pero cayendo en términos reales.

La principal consecuencia de ello la están sufriendo las familias trabajadoras, que ven cómo su capacidad adquisitiva se reduce mes tras mes, siendo cada vez más difícil acceder a bienes y servicios de primera necesidad como los alimentos o la electricidad. Por un lado, los salarios no crecen lo suficiente, haciéndolo tan sólo un 2,6% hasta agosto. Por otro, las empresas están manteniendo o acrecentando sus márgenes de beneficio al trasladar el encarecimiento de sus costes energéticos al precio final de sus productos, o simplemente aprovechando la situación para elevar sus precios. Y, además, los hogares ahora deben hacer frente al encarecimiento de sus hipotecas motivado por la subida de los tipos de interés llevada a cabo por el Banco Central Europeo.

Ante este escenario, la única solución pasa por defender la capacidad adquisitiva de las personas trabajadoras, aumentando salarios y reforzando el escudo social, a la vez que se adoptan medidas para reducir los desorbitados precios a los que están llegando muchos productos esenciales en el día a día de las familias.

Firmar cuanto antes un nuevo AENC y reformar el mercado eléctrico

Por ello, sería necesario firmar cuanto antes un nuevo AENC que asegure subidas salariales justas, con cláusulas de revisión salarial que garanticen el poder de compra de las personas trabajadoras ante la persistente incertidumbre actual. En segundo lugar, hay que evitar que empeore la emergencia habitacional en nuestro país; para lo que, desde UGT, instamos a crear un fondo de protección por el aumento del coste de las hipotecas derivado de la subida de los tipos de interés.

Por último, para facilitar a las familias el acceso a los bienes y servicios de primera necesidad, el sindicato urge al Gobierno a establecer medidas eficaces que garanticen el acceso a alimentos y servicios básicos a precios asequibles para todos los bolsillos, y a emprender, de manera urgente, una reforma profunda del mercado eléctrico que impida a las grandes empresas energéticas lucrarse a costa de la salud y la calidad de vida de la gran mayoría de personas trabajadoras de este país, aprovechando la apertura en este ámbito de la normativa europea.

Datos

El INE ha publicado los datos de la ETCL correspondiente al segundo trimestre de 2022, mostrando un incremento de los salarios insuficiente si tenemos en cuenta el nivel de inflación registrado en el segundo trimestre del año.

Así, el coste laboral total por trabajador y mes se ha incrementado un 3,8% anual y se sitúa en 2.871,6 euros, mientras que el coste salarial lo hizo en 4,3%. Por su parte, los otros costes crecen un 2,2%. En éstos, destaca de nuevo el crecimiento del coste laboral por trabajador en Hostelería, que asciende al 42,2% debido a la reapertura del sector tras los meses de paralización económica por la pandemia.

Según el INE, la razón de estos aumentos se encuentra en el mayor número de horas efectivamente trabajadas este trimestre, debido especialmente al descenso en las horas no trabajadas por razones técnicas, económicas, organizativas y/o de fuerza mayor (ERTE), que compensa el aumento de las horas no trabajadas por vacaciones y otras causas. Así, el número de horas efectivas trabajadas ascendió al 3,3%, por lo que los costes laborales y salariales por hora trabajada crecieron un 0,6% y 1,1%, respectivamente.