LA ECONOMÍA NO SE RECUPERARÁ MIENTRAS NO SE RECUPERE LA SALUD

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La pandemia hace que 2020 sea un año pésimo para la salud, la economía y el empleo

  • Los datos de la Contabilidad Nacional reflejan que mientras no haya salud, la economía estará enferma. Por ello, para recuperar la actividad y el empleo es precisa la extensión coordinada de la campaña de vacunación y el reforzamiento de las medidas preventivas.
  • El sindicato considera que mientras tanto debe proseguir el extenso plan de ayudas para los sectores y empresas y se debe reforzar el sistema de prestaciones.
  • Es necesario implementar medidas para reforzar el consumo. La prórroga de los ERTES hasta que dure la pandemia y que el Gobierno cumpla con su compromiso de subir el SMI son dos elementos imprescindibles para ello.
  • UGT reclama aprovechar los fondos europeos canalizados a través del Plan de Recuperación y Resiliencia, y participar en este proceso clave para nuestro país, a través del diálogo social. Estos fondos deben servir de base para cambiar el modelo productivo y avanzar hacia un modelo de crecimiento estable, sostenible y justo para las próximas décadas.

La Contabilidad Nacional en el cuarto trimestre de 2020 muestra un leve repunte del PIB en términos trimestrales, concretamente un crecimiento del 0,4%. En términos anuales, no obstante, la tasa de variación es de -9,1% por lo que el conjunto del año 2020, a falta de que se publiquen los datos definitivos, habría sufrido una caída del 11,0%.

Respecto a lo sucedido en el conjunto del año, la evolución de la pandemia ha determinado completamente la evolución de la actividad. Así, se concatenaban los dos primeros trimestres seguidos con fuertes caídas intertrimestrales (-5,3% y -17,9%) e interanuales (-4,2% y -21,6%) a comienzos del año, seguidas del tercer trimestre, que supuso una recuperación en términos trimestrales (16,4%), pese a que continuara en negativo en términos anuales (-9,0%).

En cuanto a los sectores más perjudicados por la pandemia en este 2020, cabe destacar que el sector primario ha sido el único que ha crecido en términos anuales en este último trimestre y cierra el año en positivo (4,9% trimestral y 8,7% anual). Por otro lado, el sector servicios y el sector industrial han experimentado fuertes caídas a lo largo del año, aunque el sector servicios haya crecido en este último trimestre en términos trimestrales (1,1%)

El empleo ha sufrido este desplome de la actividad cerrando el año con un 5,4% menos de ocupados (equivalentes a tiempo completo) respecto del mismo trimestre del año anterior, un 7,5% de media en el año. Sin embargo, como apunta la Contabilidad Trimestral en su variable más representativa para medir el impacto en el mercado laboral, las horas efectivamente trabajadas finalizan el año con una caída anual del 6,3% y una media del 10,4% en el conjunto del año. Esto se debe a que los ERTE han servido de parapeto para evitar que esta importante bajada en la actividad se trasladara más al empleo y a las rentas de los trabajadores y dificultara su vuelta al mercado laboral durante la reactivación.

La economía está supeditada al impacto de la pandemia

La economía mejoró ligeramente en el cuarto trimestre del año, como se preveía. En otras circunstancias, en una crisis de otra naturaleza, esto sería motivo de satisfacción, porque indicaría que la economía comienza a despegar. Pero ahora hay que matizar algo más, por dos razones:

  • En primer lugar, porque la economía está supeditada al impacto de la pandemia y de las medidas que se adoptan para contenerla, lo que está determinando una elevada variabilidad, en función de la evolución de las sucesivas (tres ya) olas de contagios. Sabemos que una puntual mejora de la actividad ahora no asegura ningún cambio de tendencia duradero, ni el inicio de la superación de la verdadera crisis: la sanitaria.
  • En segundo lugar, porque en estos momentos los datos positivos (o menos negativos) en términos de PIB pueden derivarse de comportamientos perjudiciales para la superación de la pandemia o para la seguridad colectiva. Las cifras del cuarto trimestre recogen la actividad en ese período en el cual, en algunos casos, se han podido relajar las restricciones preventivas más de lo aconsejable, contribuyendo parcialmente al surgimiento de la tercera ola de contagios. En este sentido, unas décimas más de crecimiento han podido tener un coste colectivo humano (y también económico) desorbitado.

Año pésimo para la economía y el empleo

En conjunto, 2020 ha sido un pésimo año para la economía y para el empleo. La pandemia COVID-19 ha hundido la economía, ha destruido cientos de miles de empleos y ha mermado la calidad de vida de millones de hogares. Un año de pesadilla para nuestra sociedad que, lamentablemente, está teniendo continuación en 2021. Salir de la misma pasa por seguir un camino marcado por varios hitos:

  • Asegurar a la población sanitariamente. La extensión coordinada de la campaña de vacunación y el reforzamiento de las medidas preventivas, en estos momentos de desbordamiento de contagios, son condiciones absolutamente prioritarias a las que debe supeditarse cualquier otra consideración.
  • Implementar un extenso plan de ayudas para los sectores y empresas que no pueden realizar su actividad de manera plena, así como reforzar el sistema de prestaciones para que nadie quede atrás en esta cruel crisis derivada de una emergencia sanitaria.
  • Adoptar las medidas pertinentes para reforzar el consumo, única vía en el corto plazo de sostenimiento de la demanda, la actividad y el empleo, cuando las condiciones sanitarias lo permitan. En este sentido, además de la extensión del sistema de protección social, es necesario elevar el SMI, extender los ERTEs hasta que sea preciso y ejercer su papel como dinamizador de la economía a través de la inversión.
  • Aprovechar los fondos europeos canalizados a través del Plan de Recuperación y Resiliencia, que suponen una oportunidad que España no puede desaprovechar. Estos fondos deben servir para apuntalar las bases de un cambio de modelo productivo que permita construir un crecimiento más estable, sostenible y justo para las próximas décadas. Desde UGT reclamamos participación, a través del diálogo social, en este proceso clave para el futuro de nuestro país y de su integración en el seno de la UE.