Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, que se celebra hoy, 13 de enero, la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores reclama un plan de choque contra la siniestralidad, que incluya medidas para la reducción de la incidencia de los riesgos psicosociales entre la población trabajadora

La depresión es un trastorno mental frecuente que afecta a personas de todas las edades y se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración, según la OMS. La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo y la capacidad para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al suicidio. En España en 2022 se suicidaron 4.227 personas, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), suponiendo un 5,6% más que en 2021, aumentada tras la pandemia esta cifra no para de crecer.

La depresión es un trastorno emocional que afecta al el 5% de los adultos en todo el mundo. Se estima que cada año se pierden 12.000 millones de días de trabajo debido a la depresión y la ansiedad, lo que supone un coste de un billón de dólares por año en pérdida de productividad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En la Unión Europea se ha estimado que el 6,9% de la población padece depresión grave. Según el Flash Eurobarómetro OSH Pulse – Seguridad y salud en el lugar de trabajo tras la pandemia, en toda la UE, el 27% de los encuestados citaron el estrés, la depresión y la ansiedad como problemas de salud causados o empeorados por el trabajo.

En nuestro país, el 5,3% de la población mayor de 15 años tiene depresión, según el informe Precariedad Laboral y Salud Mental, elaborado en 2023 por la Comisión de personas expertas sobre el impacto de la precariedad laboral en la salud mental en España. Además, la Encuesta Europea de Salud de 2020 (datos de España) indica que el 3% de la muestra refiere haber sufrido depresión en los últimos doce meses y que esta prevalencia aumenta en aquellas personas con trabajos a tiempo parcial.

Como reflejo de las consecuencias de estos problemas de salud mental, UGT recuerda que los hipnosedantes, entre los que se incluyen los tranquilizantes y los somníferos, son la tercera sustancia más consumida (después de alcohol y tabaco), según los últimos datos de la encuesta EDADES 2019-2020 módulo laboral, con una prevalencia de consumo en los últimos 12 meses de 11,2%, produciéndose un aumento con respecto a los datos de 2013-2014, que fue de 10,6%.

Según los datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, en España se ha llegado a las 93 dosis diarias de ansiolíticos e hipnóticos por 1.000 habitantes en 2021. Este dato supera al 2020 en un 2,6%, año en el que estábamos inmersos en la pandemia y que supuso un impacto en la salud mental de la población. Como norma general, en nuestro país, los problemas de salud mental tienden a derivarse a la sanidad pública, que presenta una carencia de profesionales en psicología y psiquiatría.

La salud mental, cada vez en mayor riesgo

Ante la alta incidencia de esta enfermedad, UGT insta a que se actué de forma decidida para proteger la salud mental de las personas trabajadoras, para lo que pedimos que se elabore una Directiva comunitaria que regule la forma de gestionar los riesgos psicosociales en los centros de trabajo.

El estrés laboral, el miedo a perder el trabajo, la inseguridad laboral y una mala organización del trabajo afectan directamente a la salud mental de las personas trabajadoras y generan costes elevados tanto para aquellos que ven perjudicada su salud, como para las empresas derivado de las jornadas laborales no trabajadas y para la sanidad pública, que debe asumir los costes del tratamiento y rehabilitación. Debido a esto, UGT propone la actualización del Listado de Enfermedades Profesionales Español, con el objetivo de incluir aquellas patologías relacionadas con los riesgos psicosociales, siguiendo el ejemplo de la OIT que, en el año 2010, ya incluyó los trastornos mentales o del comportamiento en su listado. Es un hecho que las patologías derivadas de los riesgos psicosociales de origen laboral, apenas tienen reflejo en las estadísticas nacionales, ya que se derivan a las contingencias comunes.

UGT recuerda la importancia de cumplir la legislación y prevenir los riesgos psicosociales de origen laboral, ya que pueden afectar negativamente a la salud de los trabajadores y de las trabajadoras. Las empresas deben realizar evaluaciones de riesgos psicosociales y aplicar medidas preventivas para eliminar o reducir al máximo los riesgos existentes. Estas evaluaciones también deben realizarse en los casos de teletrabajo según lo dispuesto en el art. 16 la Ley de trabajo a distancia.

Como complemento a todo lo anterior, UGT insiste en la urgencia de abrir la Mesa de Diálogo Social en materia de prevención de riesgos laborales, donde se impulse un Plan de choque contra la siniestralidad laboral que incluya, entre sus líneas de actuación, la reducción de la incidencia de los riesgos psicosociales entre la población trabajadora, ya que la primera causa de muerte por accidente de trabajo durante la jornada laboral son los infartos y derrames cerebrales, patologías que podrían estar relacionadas con la exposición a riesgos psicosociales de origen laboral.

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